El viejo y la ola

hemingway_resize_0

Ko Payam, últimos días de un viaje largo por el sudeste asiático. En la orilla solo estábamos el océano y yo.  Desde una cabaña, un viejo irlandés, una mezcla de papa Noel con Hemignway, miraba hacia el mar. Crucé un par de palabras con él, y me contaba que hacía más de 10 años, desde que se jubiló, que intercambia frías temporadas en Dublín, con cálidos días en esa misma playa de Tailandia. El mar era una tentación para nadar, y lo encaré perpendicular a la costa. Después de una tercer rompiente de olas, me di cuenta de lo lejos que estaba de la costa, y me dio un poco de miedo. Estar ahí en el medio del océano, con las olas que por algún motivo eran cada vez más grandes no me gustaba nada, por lo que decidí regresar. Tarde.

 ???????????????????????????????Así que ahí estaba yo, en el medio del mar, con las olas cada vez más altas, y con tres rompientes gigantes por pasar.  La primera ola me tomó por sorpresa, fue como un golpe de nock out; fue mucho más brusca de lo que pensaba, y me dejó por 20 segundos abajo del agua. Y todavía estaba a unos 500 metros de la costa. Y me quedaban dos rompientes más. Atrás de esa ola inmediatamente vino otra que me hundió nuevamente. No tenía forma de tomar aire, siempre que salía, otra ola me tiraba abajo. Yo pensaba que como sabia nadar no podía pasarme nada, pero la naturaleza te hace pequeño y necio de un buen batacazo. Maldito mar de Tailandia, no lo conocía, no sabía que era así, no iba a poder lograrlo. Ya no tenía aire, estaba mareado, y la cabeza me estaba jugando una muy mala pasada ¿Por qué así? Siempre temí ahogarme en el mar por un calambre, y ahora estaba muy cerca de eso. Pobres mis viejos, venirse hasta Tailandia a retirar el cuerpo de su nene ahogado. No quería, pero cada vez tragaba más agua. No podía terminar así, por favor dios, así no.   

Oceano

El viejo miraba con cara de preocupación. El mar estaba mucho más brusco de lo común. No quería tener otro 2004 como el que le tocó vivir hacía unos años, donde le tocó sacar chicos muertos del mar. Los diarios y las radios decían que por estos días podía haber un alerta de tsunami, pero era muy difícil de saber cuando era real y cuando no. Yo en el medio del agua ya estaba entregado. Había nadado a más no poder, pero ya no tenía fuerzas y desconocía lo débil que me sentía frente al mar. Desde la orilla el viejo solo atinó a mirar donde estaba yo, y señalarme que nadara a la izquierda, donde había una corriente de deriva hacia la playa. El viejo sabía de mares. Nadé hasta ahí y tuve mucha suerte con las próximas dos rompientes que me agarraron con olas suaves. Solo tenía fuerzas para flotar y esperar mi destino. Hice la plancha, y después de unos minutos, ya hacía pie, la corriente me trajo sola. Milagro. Apenas Sali del mar, fui cerca del viejo, que me miraba con tanta ternura como un abuelo ve a su nieto. – Thanks! Fue todo lo que me salió, con el agua salada chorreando de mis ojos. 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s