Viajes: Antes y después

Cambia, todo cambia…

Todo Cambia, Mercedes Sosa

El tiempo pasa y las formas de viajar también. Hasta hace no mucho tiempo las formas de sacar pasajes o buscar alojamientos que hoy nos resultan tan normales eran completamente impensadas hace unos 20 años atrás. Acá les dejo un par de ejemplos para los nostálgicos, y para que los nuevos viajeros sepan que lo que hoy es normal, dentro de unos 20 años ya no va a existir y nos vamos a tener que acostumbrar a otras formas.

Transporte:

Antes: Para Bariloche, Misiones o Salta ni se nos ocurría un vuelo, íbamos en bus. Los viajes de egresados se organizaban con un Micro (Rio o Chevalier). Lo mismo a Florianópolis; el grueso de los viajeros medios optaba por bus. Los vuelos se iban a sacar a la agencia de viajes, y dependías de la buena suerte que podías tener en ese momento para encontrar una buena tarifa. Si encontrabas algo bueno, el agente de viajes te podía “congelar” ese precio por 24 o 48 horas hasta que uno llegue con el dinero para pagar el pasaje o con una tarjeta de crédito.  En 2010 Recuerdo haber llegado a la sucursal de “Asatej” (hoy Al mundo) con el equivalente a unos 2 mil dólares en billetes de pesos (si, en como si hoy hubiese ido a una agencia con 120 mil pesos en cash hoy) para pagar mi pasaje a Tailandia (¿Diferente no?).

Vos siempre cambiando, ya no cambias más!

Ya no se que hacer conmigo, Cuarteto de Nos.

Ahora: Los viajes de más de 1000 kilometros difícilmente se hacen en bus. El tiempo es dinero. Hoy por hoy, conviene un vuelo. Los viajes muchas veces se hacen  en función de la oferta de vuelos. Los viajes de egresados se hacen en avión. El vuelo que uno quiera hacer se saca desde el teléfono celular o la compu, se paga casi obligatoriamente con tarjeta de crédito, y la oferta del vuelo variará constantemente de un segundo a otro. La lógica de las tarifas nos vuelven simplemente locos.

Alojamiento:

Antes: La reserva la hacíamos por teléfono con el hotel o alojamiento al que íbamos a ir, o directamente al llegar al lugar se buscaba alojamiento. Quedaba a la buena voluntad del hotel confiar en nosotros si ibamos sin pagar adelanto. Buscábamos alquiler a través del diario en la sección Clasificados. Si teníamos que ir a Hostel ni se reservaba, casi que no era necesario.  El alquiler vacacional muchas veces se hacía llevando una parte del dinero de seña y dando el resto del dinero en efectivo el primer día de las vacaciones (una locura pensándolo a la distancia).

Ahora: La reserva se hace on line, a través de la página del hotel o de los buscadores de buscadores como trivago, Booking o kayak. El pago se realiza con la tarjeta de crédito la mayoría de las veces. Y sino existen plataformas como Airbnb donde se alquilan casas particulares por día y se paga todo on line. Para los alquileres vacacionales la mayoría de las transacciones se realiza a través de transferencia bancaria.

Uso del dinero:

Antes: Hasta no mucho tiempo atrás, uno podía ir a pagar a una agencia de viajes los paquetes turísticos en efectivo, sea en pesos o en dólares. Y para viajar por un tiempo considerable era preferible llevar “Travel check”, (cheques de viajeros), los cuales se podían cambiar en los bancos o casas de cambio. La mayoría del dinero la llevábamos en cash, y el uso de la tarjeta de crédito no estaba demasiado extendido en los jóvenes viajeros.

Ahora: Casi todo está bancarizado. Las tarjetas de crédito y débito están ampliamente difundidas y la mayoría de los alojamientos, pasajes y hasta comidas se pagan con tarjeta de crédito o débito, ya sea en forma presencial o de manera on line.  La plataforma de Mercado Pago o Paypal nos sirve para pagar de una manera sencilla a través de una aplicación en el teléfono celular.

Comunicaciones:

Antes: Era muy poco común llevar teléfono celular. Hasta el año 2000 también era muy poco común los correos electrónicos. La mayoría de las conversaciones se hacían yendo a un locutorio y hablando el mínimo posible porque la conversación salía carísima. Y sino los teléfonos públicos que se usaban con monedas, cospeles o tarjetas telefónicas.  No era raro mandar una carta postal tampoco (aunque parezca de 50 años atrás, hace 20 años era algo relativamente común). La opción de correos electrónicos o chat era casi exclusivamente yendo a un ciber café o a las únicas computadoras del alojamiento en el lobby.  La comunicación telefónica era una o dos veces por semana como mucho.

Ahora: Casi la totalidad de las conversaciones se realiza con el teléfono celular a través de internet. No hace falta usar romming ya que son tener wifi es suficiente para comunicarse. Un Smart phone resuelve la mayoría de las cosas. La comunicación es permanente, a toda hora, y casi no se siente la distancia de los viajes.

Fotografía:

Antes: Las cámaras de fotos se separaban entre las “normales”, y las “réflex”; ambas utilizaban rollos de fotos que dependiendo los ISO que tengan iban a ser de mejor o de peor calidad (ISO 400 era el clásico). Los rollos tenían 36 exposiciones, por lo que había que pensar bien la fotografía. Para los mochileros era muy raro gastar más de un rollo por viaje. Para ver el resultado de las fotos lo más común era ir a revelar el rollo al finalizar el viaje para ver cómo habían salido. Conozco no pocos casos en que al mandar a revelar el rollo se dieron cuenta que el rollo no estaba bien puesto y no habían tomado ninguna foto. Real.  Finalizado el viaje, para que tus familiares y/o amigos vean tus fotos había que invitarlos a tu casa y ahí mostrabas tu viaje.  De las 36 fotos que se sacaban en el viaje, se imprimían TODAS.  La peor foto y la mejor se imprimían con la misma calidad.

Ahora: Las cámaras se separan entre “Smart phone”, “pocket” y profesionales. Todas son digitales (salvo los nostálgicos).  Las fotos se ven en el instante, y muchas se publican para que todos los conocidos las vean en el mismo instante a través de redes sociales. No es alocado para nada alocado pensar en sacar unas mil fotos en un viaje (unos 30 rollos de fotos de los de antes).  De las 1000 fotos sacadas, se eliminan unas 400 que nunca nadie verá, y de los 600 restantes se van a imprimir 5 o 6 fotos con la mejor calidad.

Contactos

Antes: Cuando conocías a alguien en viaje, el contacto que podía quedar era con mucha suerte una dirección de mail, un teléfono fijo (de la casa de tus viejos), o un domicilio para mandar cartas. Recién por allá en el 2002 se hizo más frecuente el uso del MSN para poder tener una comunicación más fluida por internet (igual para los que son chicos, les cuento que en esa época usar internet en tu casa era a través del cable de teléfono, y consumía lo mismo que una llamada telefónica).  Si esa persona se olvidaba de pasarte algún contacto específico, era casi imposible que puedas volver a encontrarla.

Ahora:  El contacto es casi en el momento. Con que me diga su usuario de alguna red social ya puedo estar en contacto con esa persona en segundos. Y si se olvidó de pasarme el contacto, ningún problema; busco a esa persona en internet y es muy probable que lo encuentre.

Anécdota: En 2010 estábamos en Tailandia y me encontré en Bangkok con Felipe, mi amigo chileno. Como yo me iba para un lado y él para el otro quedamos encontrarnos en una semana en Krabi ¡¿?!. La provincia era enorme y no habíamos puesto lugar de contacto porque no conocíamos el lugar. Como él no solía revisar los correos electrónicos confié en la suerte y a la semana exacta me fui a Krabi, y después de la llegada del bus, me fui a la terminal de Ferrys para ver si encontraba a Felipe. No estaba. Compré el pasaje a Ko Phi Phi, y 10 minutos antes de zarpar vino otro bus lleno de mochileros, y ahí bajó Felipe con su novia y 3 amigas mexicanas que acababan de conocer. Esa vez, la suerte estuvo de nuestro lado.

Guías de viaje

Antes: Para viajes al interior del país (Argentina) toda información era pasada de oreja a oreja. Un amigo de un amigo de un amigo fue ahí. Si queres un día nos juntamos entre todos y te cuenta que onda. Para viajes al exterior lo mejor era tener la biblia del momento llamada Lonely Planet. Leyendo eso ibas a saber en dónde alojarte, que recorrido hacer, donde comer, que dificultades podías encontrar en el camino, y los posibles fraudes (timos o cuentos del tío) que podían intentar hacerte.  La guía podía tener un par de años, pero la información por lo general era muy precisa, especialmente en temas de transporte y alojamiento.  Lo máximo que podíamos saber de nuestro próximo alojamiento era el nombre. Para el viaje de Sudamerica me llevé el bodoque (Lonely Planet de Sudamerica) que pesaría como un kilo.  

Ahora: No sé en qué medida, pero la mayoría de lo que queremos averiguar de un destino lo podemos averiguar por internet. Cientos de fotos del alojamiento a través de Google. Recomendaciones a través de trip advisor, Booking o cuanta página sea. Además, están los blogs de viaje que nos contarán en detalle lo que nosotros queramos saber. Hoy casi todo se puede encontrar navegando por la web.

Papeles de viaje

Antes: Cuando viajábamos en avión nos llevábamos mil papeles por las dudas. Fotocopias de los documentos, el ticket de avión impreso del viaje!!!, la cobertura médica, los instructivos que nos habíamos hecho para ir a algún lugar, las reservas de lo que sea que hayamos hecho y algún mapa casero para guiarnos. Mil papeles.

Ahora: Casi todo lo llevamos en el celular. Si se pierde el celular está en la nube, ningún problema. Lo único importante es el pasaporte, la tarjeta de crédito y el celular. Lo demás es perdible.

Mapas

Antes: Era fundamental irse con un mapa del lugar donde vayamos para poder saber que pueblo queda cerca a medida que vamos viajando. Y una vez en el lugar, también fundamental conseguir un mapita turistico.

Ahora: Todos los mapas son posibles de ver a través de la aplicación de Google maps, que trabaja inclusive sin conexión a internet y nos da con precisión donde estamos ubicados en ese mismo momento.

Nota: Para los que no lo saben, la aplicación Google maps tiene una opción donde dice “Mapas sin conexión”, y te permite “descargarte” una ciudad entera (o muchas) al celular por 30 días, justamente para poder usar el mapa en los lugares donde no se dispone de conexión a internet.

Viajes a la costa en vacaciones

Antes: La familia alquilaba la quincena o el mes y durante todo ese tiempo toda la familia permanecía en la costa. Tooodos se iban el 1, y tooooodos volvían el 15. Tooooodos se iban el 16, y toooodos se volvían en 31. Con que la casa no se venga abajo ya estaba en condiciones de alquilar.

Después: Ahora se puede alquilar por mes, por quincena, por semana, por fin de semana, o inclusive por día. Por lo general los que alquilan necesitan que la casa tenga Televisión, wifi (excluyente), y si tiene aires acondicionados, mejor.

Y vos: ¿Que cosa recordás que antes se hacía de una manera y ahora se hace de otra forma completamente diferente?

escribime en los comentarios las cosas que cambiaron radicalmente en los viajes con el correr del tiempo
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