Laos, el país oculto más bello del sudeste asiático

Dentro de los países de la antigua Indochina, hay países que a pesar de su pasado trágico y su lento florecimiento son imposibles pasar por alto.  Laos, uno de los 5 países comunistas que hay en el mundo,  intenta salir adelante frente a su alto nivel de pobreza, y uno de los puntos por donde quiere comenzar a crecer es por el turismo. Yo recorrí sus calles con la inigualable compañía de la bicicleta, el vehículo que más disfruto usar y fui descubriendo imágenes, colores, sabores y olores allá por donde me moviera. Y fue así que en Laos recorrí la ciudad de Luang Prabang y su imponente Mekong River. 

caminos por Luang Prabang
caminos por Luang Prabang

Ciudad fotogénica como pocas

 Probablemente Luang Prabang sea la ciudad más fotogénica del sudeste asiático. Eso me lo habían dicho, y yo salí cámara en mano a retratar esos momentos.  Pero después me di cuenta que muchos de esos momentos son muy difícil de fotografiar, sino que más bien se sienten, eso por eso que luego preferí decir que esta ciudad es de las que más se sienten en el sudeste asiático, esta Indochina socialista que mezcla su pasado como colonia francesa, su influyente cultura china, sus templos budistas, sus monjes que manchan de naranja todo paisaje, y su gente, componente fundamental.  Aquellas personas no solo son bellas exteriormente sino también en su interior, como si Sidharta se hubiese metido en cada uno de ellos para hacer de esta tranquila ciudad el lugar ideal para descansar y contemplar la vida.

la nena en bici contemtempla la roza para el arroz
la nena en bici contemtempla la roza para el arroz

Mekong River de protagonista

 Luang Prabang limita con el Mekong River, un río que recorre casi todos los países de esta Indochina ántes de desembocar en el sur de Vietnam.  Los colores del río y de su valle son un buen comienzo para ir deleitándose poco a poco con estos paisajes.  En marzo, época en que yo visité estas tierras, el río esta bajo, algunos lo aducen a que es la época seca, y otros también culpan a la contrucción de represas Chinas aguas arriba. La realidad es que el río tiene poco agua y se hace difícil la navegación,  por eso en vez de llegar a la ciudad vía fluvial me tocó recorrer las rutas del norte, y ahí vi durante un día en el bus toda la vida de los habitantes de sus pequeños poblados, con casas hechas con caña de bambú,  con gallinas, perros, chanchos y vacas cruzándose permanentemente en la ruta. La vida en esos pueblos se centra en la ruta, por lo que los nenes se la pasan jugando por ahí cerquita,  junto a muchísimas motos yendo también de aca para allá. Los baños casi siempre están fuera de las casas, por lo que al atardecer se puede ver a familias enteras duchándose para sacarse el sudor luego de una ardua jornada de trabajo en la recolección de pastizales de arroz y el trabajo a los costados de la ruta. Las madres, al igual que en Bolivia, llevan a sus hijos en mantas en sus espaldas, y las mujeres que recolectan los arrozales del campo también llevan lo que colectan en canastas que ponen en sus espaldas. 

Olores y colores acentuados

 Aca en Luang Prabang los colores se ven diferentes, en cada calle hay un olor diferente,  a comida cocinándose, a curry, a citronella, a incienso, a miles de especias diferentes…  pareciera que todo tuviese un color sepia, un poco a causa de la tierra roja característica del lugar, y otro poco por el humo que por estas épocas es habitué permanente de sus calles. Esto se debe a la quema de pastizales, la roza, aquello que la gente de Laos sigue haciendo en los campos para poder reutilizarlo, eliminando impurezas y fortaleciéndolo a la vez.

Paraiso color turquesa
Paraiso color turquesa

Night Market

 Todos los días su calle principal se transforma en un “Night market”, y los colores y los olores se unen en esta pasarela donde todo se puede comprar. Es muy fácil enamorarse de la cara de alguna de las vendedoras porque transmiten paz en su mirada, porque los ojos razgados te miran diferente, su pelo largo suave color negro azabache hace pensar en toda la suavidad que esconde esa personita que esta vendiéndote lo que sea, y porque uno viene tan relajado de recorrer durante todo el día el pueblo, que dan ganas de quedarse contemplando toda la noche esa imagen del mercado nocturno en el norte de Laos.

Laos a flor de piel

 Laos se vive a Flor de piel, no hay otra manera de vivirlo. Al otro día a la mañana, vas caminando por la calle y te cruzás con una nena de 4 años que te habla mirándote a los ojos con un dulce- Sai ba dee! (hola!), y vos le devolvés ese sai ba dee, justo ántes de que ese nudo que tenés en la garganta producto de tu emoción y sorpresa por el saludo te lo impida. Son esas pequeñas cosas las que hacen que todo tu viaje valga la pena.

Cascadas turquesas y rituales cotidianos

 Las cascadas con lagunas de color turquesa y las cuevas que esconden templos en la beira del río Mekong son excelentes complementos para este poblado. Pero la frutilla del postre la ponen todas las madrugadas los cientos de monjes con sus mantas anaranjadas,  que junto a su cacharro caminan la calle principal en busca de la limosna que les permita conseguir lo necesario para seguir siendo…

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